lunes 6 de julio de 2009

Negro azabache

Cuando era pequeña, mi abuela Faustina intentó, en más de una ocasión, limpiarme con la parte que rasca de la "spontex" las rodillas y los codos. Los tenía negros. La cuestión es que no era mierda, sino color negro, negro azabache que diría mi madre. Sólo os diré que en la playa les preguntaban a mis padres si era adoptada y es que en los ochenta podría haber colado como la sexta de los Jackson Five. Creo que gracias a mi abuela, soy la chica que se hizo su primer peeling a la edad más temprana.
Sé que a muchos os he contado esta anécdota incontables veces. Pero es que me viene al dedillo para comentar la jugada de esta tarde. Como todos los lunes (que mi fuerza de voluntad me da coraje) he ido a la clase de step. Quién algo quiere, algo le cuesta, así que a pesar del calorazo, de ser lunes, de arrastrar las consecuencias de darlo todo en la boda de mi amiga el sábado noche ... a pesar de todo esto y de mucho más, he ido a la clase de las ocho menos cuarto. ¿Y qué me he encontrado al llegar? Estaba el club "del gay", el club del "y tú qué miras?", el club de "hola chata, vienes sola?" y el club de las "yo vengo a la clase y me piro, amigos ya tengo fuera del gim". Vamos, que había lo de siempre. Pero entre lo de siempre había un "ente" no habitual dentro de esta granja. Una mujer que tenía color por lo pronto, que invitaba a mirarla dos veces. Entre negro y naranja. Qué tez tan extremadamente calcinada! Pero señora, se ha puesto a tomar el sol debajo del agujero de la capa de ozono untada en aceite de freír??!!
Y ahí estaba ella. Peinada con dos coletas, vestida con pantalón de deporte, bambas ultramegafasionetis y top. Si, top. Lo qeu dificultaba todavía más el disimular que la estabas mirando una y otra vez para comprobar que realmente era su color, que no iba pintada. No sé si vendría del cásting para el primer rey mago Baltasar mujer de la historia. Pero vamos, que si a esta la pilla mi abuela con la "spontex" en mano...

viernes 19 de junio de 2009

Menudo calor

No hay excusas. No hay excusas suficientes en mi extenso repositorio de excusas para haber tenido parado el blog más de tres meses. Y será que no han pasado cosas. Probablemente esa sea la mejor de las excusas. El exceso de sucesos me ha impedido actualizar este, mi sitio 2.0, como se merece. No prometo que sea la última vez que suceda, porque nunca lo cumplo... pero si que me duele en el "arrrrma".
Al trapo. Organizar una boda. Las hay que nacen para esto y nunca tienen la oportunidad de disfrutarlo. Se la cedo. Lo que no quiere decir que me haga más o menos ilusión el hecho en si, sinó simplemente no he nacido ni crecido para montar una boda. No hay una novia dentro de mi. Hay una chica que se quiere casar y se muere de ganas de celebrarlo con sus amigos (y familiares, que luego leéis esto y luego a saber qué pensáis. Desde aquí un besote a mis lectores "leoneses"). Pero no una novia que cuenta hasta los pétalos del ramo.
A lo que iba. Que yo no he nacido para probar aperitivos, 15 en total, todos buenísimos. Pero que no. Ni para andar probando vinos. Si hay que beber, se bebe, pero excusas las justas. Ni tampoco para montar pruebas de menús con los padres de "él" y los padres de "ella". Aunque si de algo me sirvió la experiencia fue para reafirmarme en mi postura de "di no a la mesa presidencial".
Tampoco he nacido para que me digan que he de vestirme de novia porque soy la novia. Ni para que me pregunten qué música quiero al entrar a la ceremonia, ni para que mi padre me pregunte si vamos a ensayar, ni para que me ofrezcan probar 90 alianzas... no, yo no.
Así que por favor, si me véis, no me preguntéis si estoy nerviosa, que qué tal los preparativos, si ya lo tenemos todo... preguntadme por la crisis, por cómo me afecta la subida de los impuestos del carburante, sobre el trabajo.... preguntadme sobre lo que queráis, pero si os quedáis sin preguntas, no tiréis de boda, antes tirad de tiempo. "Menudo calor." "Y tanto, es verano (casi)."

lunes 30 de marzo de 2009

No me da la gana

Cuando era pequeña (lo que no quiere decir que ahora no lo sea, todavía) usaba en ocasiones la expresión "no me da la gana". Acto seguido, mi madre me castigaba. A mi siempre me castigaban por contestar.
Pues bien, últimamene estoy echando, de nuevo, mano de esta tajante expresión. Si bien es cierto que no la digo y sí la pienso. Y pensarla provoca en mi una actitud de "tengo razón, tu no, y a mi no me marcas un gol hombre ya" que os dejaría impesionados.
Lo ilustraré. Esta tarde he ido, por último día, al gimnasio en el que llevo apuntada casi (o sin el casi) seis años. Renovarse o morir tu. Al tema. Pues bien, ya había avisado del cambio antes de que emitieran las facturas, como ellos pidieron, y hoy procedí a vaciar mi taquilla (ahí había medio decathlon) y a devolver la llave. Cuál fue mi sorpresa cuando la chica de recepción me dice: "Bien, este mes te pasarán el recibo de la taquilla. Nos lo traes a aquí y te devolvemos el dinero". Acto seguido, oí a mi yo interior diciendo "no me da la gana". Que venga YO a que me devuelvan un dinero que ya había avisado NO me pasaran? no me da la gana. Con cara de chica educada, porque una es muchas cosas pero ante todo educada, le dije. "No. Ya os avisé antes del día 20 que me cambiaba a otro gimnasio de vuestra cadena, que dejaba la taquilla y que ya no disfrutaríais de verme sudar jamón". Pues nada tu, que "el sistema de facturación de las taquillas no está informatizado". Válgame Diós, tienen a chinitos haciendo tropocientas facturas cada mes! La chica, con ganas de deshacerse de mi, me intentó justificar este sistema del paleolítico con "claro, imagínate que alguien no devuelve la llave a fin de mes". Pero yo, que soy de mente rápida (jojojo), le comenté que qué tal si en el caso que eso ocurriera, hicieran una copia nueva de la llave y listo. A caso no habíamos dejado una fianza por ella? coño, que para algo sirve, digo yo! Esa persona malaje sin corazón que no devuelve la llave de la taquilla, no se la deja entrar en el gimnasio, que la entrada está ultrainformatizada, y listo. Pero no, resulta "que yo no lo entendía".
Y ahí chocaron el "yo no lo entendía" de la recepcionista con mi "no me da la gana". Y tras varios "no, si no va contigo eh, pero menudo morrazo teneis que para cobrar si que está todo informatizado y si me doy de baja de este gimnasio es porque ya no podré venir por aquí y, además, por seis míseros euros no vendré y claro, os quedais mis seis euros, los del otro, los del otro...". Pues después de mi inmejorable exposición digna del mejor fiscal, apareció el encargado. "Que entregue el recibo en el gimnasio de nuestra cadena al que va, que nos lo hagan llegar, y le abonaremos la cantidad. Por cierto, y tu, ¿cómo es que estás tan morena?". No estoy morena, estoy cabreada, porque no me da la gana.

viernes 13 de marzo de 2009

Pero, ¿ahí no se os ve demasiado?

El otro día fuimos un compañero del trabajo y yo a hacer unas pruebas de streaming a un museo de la ciudad. ¿Steraming? si hombre, una retransmisión de vídeo en directo por Internet. Si es que está todo inventado. Bueno, a lo que iba. Íbamos a hacer pruebas para ver que efectivamente no nos habían puesto conexión a internet dónde pedimos. Que, efectivamente, la señal de áudio y vídeo no llegaba al sito al que si llegaba la conexión. Que el áudio nos lo daban muy alto y que, efectivamente, esto de qué es el steraming y qué pintábamos nosotros ahí no le queadba a nadie demasiado claro.
Pues ahí estábamos, mi compañero y yo tirando cable por aquí, moviendo el ruter, apagando el ruter, encendiendo el ruter, ahora parece que funciona, a ver dame señal de vídeo, a ver dame áudio, baja el volumen, 1, 2, 3 probando probando... por fin, parece que funciona. Tras resevolver todos estos "imprevistos" que no deberían ser tal porque tendría que estar todo más que previsto por la empresa que organiza el "acto" (que no por nosotros. Porque nosotros, por increíble que parezca, deberíamos llegar al lugar, conectarnos a internet, a la señal de áudio, de vídeo y ala, a retransmitir que son dos días) reaparece la señora que llevaba la organización tinglado y no se le ocurre decirnos otra cosa que: "Pero, ¿ahí no se os ve mucho?". Para haberla “matao”.

Será que no entiendo de moda

De moda entiendo poco pero consumo mucho. A pesar de que, como digo, de moda entiendo poco, entiendo que ir con abrigo y sandalias es una chorrada. No se me ocurre, por el momento, otro adjetivo.
La otra noche vi a una chica en moto que llevaba abrigo y sandialias. Sin calcetines, ahí, deditos al aire. Eso si eh, las uñas de los pies monísimas ellas pintadas de granate. A todo esto, estamos en la primera quincena de marzo. Debe de ser la ostia en vinagre llevar abrigo con sandalias a menos de diez grados. ¿He dicho ya que iba en moto?
Esto es como la vez que en la playa de Ibiza, a más de treinta grados bajo sombrilla, se me apareció, porque no tiene otro nombre, una chica con botas camperas. Ole, ole y ole. Será que no entiendo de moda, pero yo en invierno botas y en verano sandalias. Tan sencillo como que en invierno hago caldo y en verano ensaladilla.

lunes 2 de marzo de 2009

Ikea y gin

Después de un fin de semana variopinto toca post. Y, ¿de qué nos hablará hoy doña croqueta? Pues de poca cosa, pero intensa.
Resulta que andamos buscando muebles para el piso de “pin y pon” (cariñosamente apodado por mi) al que nos trasladáramos a finales del mes que viene. Ikea es la solución dadas las circunstancias y nuestras necesidades.
Los que me conocen saben que soy persona previsora y siempre quiero tenerlo todo, repito todo, controlado. Por eso no se sorprenderán cuando explique que sobre el plano del piso hemos hecho los muebles a escala (con el escalímetro, qué gran “gadget”) para pegarlos con celo en el plano y ver si cabremos o si tendremos que saltar por encima de la mesa para llegar al sofá. Tampoco se sorprenderán si cuento que tengo los muebles elegidos desde hace más de dos semanas gracias a la web de Ikea. Como tampoco encontrarán extraño que el sábado arrastrara a Uri al Ikea. Fue la visita a Ikea más rápida de la historia. ¿Alguna vez habéis visto a alguien correr por Ikea? Para la próxima os aviso.
Mientras Uri probaba sofás yo ya estaba encargando el que sabía que queríamos, sí sí, que queremos este. Pero se ve que los suecos no son tan previsores como yo y sólo te guardan los muebles diez días. La visita nos sirvió, pues, para ver, tocar, probar y llevarnos los detalles de los muebles que iremos a buscar. Eso si, ese día será un día entre semana.
¿Habéis ido alguna vez al Ikea de Badalona un sábado? Os lo recomiendo, aunque sólo sea para mirar. Mirar, ¿qué? Pues a la gente. Espectacular espectáculo. Creo que el eslogan que mejor define lo que vi es: la familia unida jamás será vencida. Porque ¿es necesario ir, madre, padre, hijos (por suerte se les puede dejar en la Ikea-guardería), madre de ella, madre de él y algún hermano de ellos al Ikea? Y lo que más me intriga, ¿es necesario ir con tacones, medias de seda y emperifollada a comprar muebles suecos? No pasaban ni quince minutos de las diez, hora de apertura, y aquello ya era la guerra.
Pasado el susto y tras una merecida siesta, visita a más tiendas de muebles, merendola y cena, tocó el momento de reunirse con amigos a tomar algo. Estoy segura que esa noche se me ocurrieron miles de temas interesantes para el blog. Y estoy segura que algún día los recordaré. Mientras no lo hago, sólo una cosa más. La ginebra me sienta fatal.

lunes 23 de febrero de 2009

Cosas de la edad

Este fin de semana hemos ido a esquiar y no he vuelto morena. Sí que hacía sol, pero no he vuelto morena. ¿Y eso? Cosas de la edad. La crema solar, antes producto prescindible en la esquiada (o mejor dicho, artículo a evitar), ahora se ha convertido en un gadget imprescindible. A poder ser, factor 50. Y es que los 30 están a la vuelta de la esquina y con ellos las manchas en la piel y, las, las... no me atrevo ni a nombrarlas... las arrugas! (uf, ya lo dije).
Y es que con la edad vamos adquiriendo ciertos "tics". Yo antes conducía como una champion. Y cuando digo champion me refiero a champion de un rally. Una crack. Y ahora... el sábado me metí en el carril que venía, no en el que se suponía que yo debería ir. Desde aquí mis disculpas a mis pasajeras. ¿Me estaré convirtiendo en una de aquellas a las que se les puede gritar: "Mujer al volante, peligro constante!"? Aish...
¿Otro claro ejemplo del peligroso acercamiento de los 30? el miedo, qué digo miedo, pánico a la resaca. ¡Con lo que yo he sido! ahora, ahora por evitar una resaca (y lo malita que me encuentro) evito los cubatas. Y me duele en el alma decir esto. O el típico: "uy paso de salir, que mañana he de ir al super. Tengo cosas que hacer, ...". Antes las "cosas que hacer" se esperaban o se hacían con aliento a wisky. Ahora, imposible. ¿Queréis otro ejemplo? La boda será de día, no de noche. Aunque si os cuento un secreto... el motivo es: así la fiesta puede durar de sol a sol.